La realidad no existe. Existe la tuya. La que construyes con lo que decides ver y con lo que decides hacer cuando nadie te mira.
La creatividad no es un talento. Es lo que ocurre cuando conectas dos cosas que no parecían tener relación. Y eso depende de cuánto has acumulado, no de lo listo que eres.
Somos lo que proyectamos. No lo que decimos que somos. El negocio, la relación, tú mismo — todo es un espejo.
El dolor de la disciplina pesa kilos. El dolor del arrepentimiento pesa toneladas.
Cada persona que aparece en tu vida aparece en el momento justo y para enseñarte algo. Aunque en ese momento no lo veas.
Si te atrae una lucecita, síguela. Si te lleva a un pantano, ya saldrás. Pero si no la sigues, toda tu vida te preguntarás si era tu estrella.
Lo que no son cuentas, son cuentos.
Tu capacidad de aprender es tu principal activo. No lo que ya sabes.
Los negocios no mejoran si tú no mejoras. Siempre.
La felicidad no es una meta. Es la forma en que caminas.